Milenarismo (Diccionario de Teología Dogmática)

Milenarismo:

Concepto de origen judaico, que se desarrolló en torno del núcleo de las tradiciones mesiánicas. Los Profetas habían predicho el reino del futuro Mesías como una edad dorada, rica en gloria y felicidad: los Rabinos se deleitaron en describir con vivos colores aquel reino, acentuando su carácter material y fijando su duración en mil años seguidos del juicio universal y del fin del mundo.

MillenarismoEl apóstol S. Juan, en su Apocalipsis c.20, se sirve de las imágenes y del lenguaje entonces en uso en el ambiente judío para expresar pensamientos y misterios cristianos en torno a la suerte futura de la humanidad y de la Iglesia de Cristo. Literalmente el sagrado texto habla de una derrota de Satanás, lanzado al abismo, y consiguientemente, de un reino triunfal, en que las almas de los Mártires y de los Santos, sacerdotes de Cristo, reinarán con Él mil años. Esta glorificación de los Santos es llamada primera resurrección. Después de este período Satanás quedará libre por un poco de tiempo y luchará de nuevo por seducir a los hombres: finalmente será vencido junto con su ministro el Anticristo, y entonces será el fin del mundo con la resurrección universal y el juicio.

Algunos Padres (S. Ireneo, S. Justino, Tertualiano), apegados a la letra, admitieron dos resurrecciones (la de los Santos y la universal), y entre ellas el reino milenario de Cristo en la tierra. Otros escritores (Cerinto, Apolinar) pervirtieron el concepto de aquel reino, reduciéndolo a un frenesí de orgías sensuales. Inmediatamente comenzaron las protestas (Cayo, presbítero romano, Orígenes), que culminaron en S. Agustín, quien, interpretando el Apocalipsis en un sentido simbólico y alegórico, eliminó para siempre del campo ortodoxo el milenarismo. El reino milenario no es en este concepto más que el período cristiano, en que Satanás está relativamente derrotado bajo la acción santificadora del Redentor y de su Iglesia. Al fin del mundo, tras una breve lucha, será definitivamente vencido. La primera resurrección, de que habla S. Juan, no es sino la glorificación de las almas santas que reinan con Cristo en el cielo y de alguna manera también sobre la tierra con la luz de su ejemplo. La Iglesia ha seguido tácitamente la línea trazada por S. Agustín, adoptando esta doctrina, y nunca ha mirado con buenos ojos las doctrinas opuestas. Recientemente (julio 1944) el Santo Oficio declaró que el milenarismo no puede defenderse ni siquiera en su forma mitigada (AAS. 1944, serie II, vol. 11, núm. 7).

(Parente, Pietro; Piolanti, Antonio; Garolafo, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática. Barcelona: Editorial Litúrgica Española, 1955)