No tengo pecados… ¿Qué mal he hecho?… Ni robo, ni mato

«No tengo pecados… ¿Qué mal he hecho?… Ni robo ni mato», ¿Cuántas veces habéis recibido esta respuesta? Yo alguna vez respondí así, y me comporté como un estúpido.

Analicemos las proposiciones utilizando un básico Examen de conciencia de educación primaria.

«¿Qué mal he hecho? Ni robo ni mato». Veamos, de forma simple y elemental, si la presunción de no robar y de no matar equivale a no hacer el mal.

«No tengo pecados…». Veamos, de forma sencilla y elemental, qué significa no tener pecados.

Para refutar estas proposiciones modernas usaremos, como ya he dicho, un Examen de conciencia básico, de educación primaria preconciliar.

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DEBERES PARA CON DIOS.

1º ¿He rezado siempre las oraciones de la mañana y de la noche? Si es que sí, entonces no he pecado; si es que no, he pecado. ¿Los defensores de las proposiciones «no tengo pecados… ¿qué mal he hecho?… ni robo ni mato» conocen las oraciones de la mañana y de la noche?

2º ¿He asistido al Catecismo y a las prédicas? Si es que sí, no he pecado; si es que no, y he tenido la posibilidad de ir, entonces he pecado. ¿Los defensores de las proposiciones «no tengo pecados… ¿qué mal he hecho?… ni robo ni mato» consideran saberlo ya todo? ¿No tienen necesidad de prédicas y catecismo? Dichosos ellos que hablan directamente con Dios (¡sic!)

3º ¿Soy supersticioso? ¿He participado en sesiones espiritistas? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. ¿El infierno no existe pero el gato negro trae mala suerte? Contradicciones de la modernidad. El 4 de abril de 1978 un profesor universitario de Boloña, el sedicente católico adulto Romano Prodi, contó a un alto funcionario de la Democracia Cristiana (DC) que durante una sesión espiritista había descubierto donde estaba secuestrado el modernista cato-comunista Aldo Moro. El descubrimiento resultó ser falso, como falsas almas – véase demonios- son las entidades que se manifiestan en las tenidas espiritistas.

4º ¿He blasfemado? ¿He hecho falsos juramentos? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado.

5º ¿He oído Misa todos los domingos y las fiestas de guardar? ¿La he oído entera, con respeto y atención? Si es que sí, no he pecado; si es que no, pese a tener la posibilidad, entonces he pecado. «Pero es que yo… estaba ocupado. Tenía a los familiares… Tenía el partido… Estaba cansado… No tengo necesidad de la Misa… me basta Dios». Bien, Dios ha mandado santificar la fiesta. Quien no santifica la fiesta, pese a tener la posibilidad y/o la capacidad, comete pecado grave y no cree verdaderamente en Dios. Probablemente su fe sea un peldaño bajo la fe meramente natural. ¿Y qué significa? Lo reenvío al punto 2º.

6º ¿He trabajado o hice trabajar en día de fiesta, sin necesidad grave? Si es que no, no he pecado. Si es que sí, al contrario, he pecado. «Pero es que estamos en crisis… Los clientes lo reclaman… Estoy arruinado…». Falso. Salvo casos excepcionales, o cargas graves, son la irreligiosidad y la avaricia las que llevan a trabajar en días de fiesta. En el juicio el avaro no podrá comprar su inexorable sentencia.

DEBERES PARA CON LA IGLESIA.

7º ¿Hice e hice bien la Confesión y la Comunión Pascual? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. «Pero yo me confieso directamente con Dios». Y los burros vuelan. Dios no escucha a quien rechaza Su ley.

8º ¿He guardado la ley del ayuno y de la abstinencia? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. Ayuno y abstinencia, esos desconocidos. Aquí una profundización. Quien hace ayuno sólo para adelgazar no cumple con el precepto. La dieta es una cosa y el ayuno mandado por la Iglesia otra. También es cierto que excederse con el ayuno, causando grave daño para la salud, puede ser pecado. La receta de la Iglesia es santa y equilibrada, debe ser estudiada y aprendida.

9º ¿He ayudado a la Iglesia en sus necesidades, ayudando sus obras? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. «Pero eso ya lo hace Fulano… Yo me voy ahora al bar a tomar un café y luego he de ir de shopping».

10º ¿He criticado o hablado mal del Papa, de los Obispos o de los Sacerdotes? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Preguntémoslo al vecino lefebvrista o al “tradicionalista” una cum. Otra opción es preguntárselo a las muchas comadres. En las redes sociales las execraciones contra el «Papa Fulano» o contra el «obispo Mengano» caen como la lluvia. Se trata de ignorancia combinada con anticlericalismo, bajo una máscara de celo.

11º ¿He leído o difundido periódicos y libros contrarios a las enseñanzas de la Religión? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Una cosa es la buena imprenta y otra la falsa imprenta y/o la “librolatría”.

12º ¿Milito o simpatizo con partidos políticos contrarios a la Iglesia? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. ¿Existe un partido católico a día de hoy? Pío IX y León XIII responderían: «Non expedit».

13º ¿He dado mi voto a partidos condenados por la Iglesia? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Probablemente aquí los pecados se cuenten a puñados… Pío IX y León XIII responderían: «Non expedit».

14º ¿He antepuesto el respeto humano a la hora de defender abiertamente la doctrina del Santo Evangelio? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. El respeto humano es un mal, un mal grave; asimismo no conviene defender aquello que no se conoce. Reenvío al punto 2º.

DEBERES PARA CON NOSOTROS MISMOS.

15º ¿He consentido malos pensamientos, deseos o afectos? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Los que defienden las proposiciones «no tengo pecados… ¿qué mal he hecho?… ni robo ni mato» saben qué significan malos pensamientos? ¿Malos deseos? ¿Malos afectos?

16º ¿He dicho palabras, pronunciado discursos o cantado canciones deshonestas? ¿He leído libros, revistas o vendido mala prensa y películas deshonestas? ¿He visto imágenes indecentes o impuras? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. No comment.

17º ¿He cometido actos impuros? ¿Yo solo o con otros? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Del mismo modo en este caso no solamente cae el asno, sino que se despeña por el barranco y se rompe las cuatro patas.

18º ¿He participado en diversiones inmorales? ¿He estado con malas compañías? ¿Me he excedido en el beber o en el comer? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Normalmente quien peca en este punto, peca también en los puntos 15º, 16º y 17º, y gradualmente pierde la fe.

DEBERES PARA CON LOS OTROS.

19º ¿He querido y respetado a mis padres? ¿Los he obedecido y ayudado en caso de necesidad? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. ¿Los defensores de las proposiciones «no tengo pecados… ¿qué mal he hecho?… ni robo ni mato» conocen el significado de la palabra amor?

20º ¿He malgastado sin permiso el dinero de la familia? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. 

21º ¿He cumplido lo que me han mandado mis padres y los Superiores? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. Obedecer órdenes, cumplir con el propio deber… Conceptos casi desaparecidos en la sociedad del egoísmo y de la soberbia, no obstante tenemos “derechos humanos”… para los pervertidos, para los perros y hasta para los galciares que se derriten…

22º ¿He sido justo con los inferiores? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. ¿He pagado el salario justo? ¿He sido honesto con mis conocidos? «… pero yo no robo, ¡eh!…». Eso esperamos.

23º ¿He alimentado el odio o la envidia contra alguien? ¿Me he vengado? ¿He injuriado, golpeado, herido o matado? ¿He perdonado las ofensas? Cuán difícil es poder afirmar: no odio, no envidio a nadie, no me he vengado, no he injuriado, he perdonado. Ya «… pero yo no asesino…». ¿No mato porqué amo o porqué soy malvado? ¿Porqué perdono o porqué tengo miedo a la cárcel?

24º ¿He dado escándalo con palabras, gestos o acciones? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. El escándalo mata las almas y es peor que el homicidio.

25º ¿He pensado o deseado el mal a otros? ¿He calumniado o hecho acusaciones falsas? ¿He dicho mentiras procurando el mal del prójimo? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Quien se calla apenas se equivoca.

26º ¿He descuidado alguna ocasión de hacer el bien? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. ¿Qué son las ocasiones? ¿Los que defienden las proposiciones «no tengo pecados… ¿qué mal he hecho?… ni robo ni mato» conocen el significado de la palabra ocasiones? ¿Ocasiones remotas? ¿Próximas? ¿Inmediatas? Reenvío al punto 2º.

27º ¿He practicado la limosna según mis posibilidades y según lo ordenado por Nuestro Señor? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. El avaro siempré dirá que no lo es y tendrá siempre una escusa para su avaricia.

28º ¿He robado? ¿He engañado en los contratos y en los precios? ¿He dado la justa retribución a los trabajadores y empleados? ¿He causado daño a los bienes de los demás? ¿Lo he reparado o restituido? Preguntas que requieren de un largo examen de conciencia. «Pero yo no robo… Pero tomo un poco el pelo a la aseguradora… Me autorecomiendo perjudicando a quién es más mercedor que yo… Cómo voy a pagar esa factura tan exagerada… Mejor pagar poco a los empleados, porque la crisis… Etcétera…». ¿Reparar? ¿Restituir? ¿Qué significa eso? ¿Qué significan estas palabras desconocidas? A «… pero yo no robo…». Sí, claro, claro. Reenvío al punto 2º.

29º ¿He aconsejado o ayudado a hacer el mal? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. Los sabios anacoretas tenían temor de aconsejar, los modernos lanzan a mansalva en las redes sociales sus consejos de perdición.

DEEBERES DEL PROPIO ESTADO.

30º ¿He cumplido bien mis deberes: con la familia y en las relaciones con los demás? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. «¿Deberes de estado? ¿Qué es eso?». Reenvío al punto 2º.

31º ¿He causado daños a otros descuidando lo que debía hacer? Si es que no, no he pecado; si es que sí, he pecado. También en este punto el asno podría caer reiteradamente. Reenvío al punto 2º.

32º ¿He cumplido bien mis obligaciones en el trabajo? ¿He cumplido mis deberes para con mis padres o mis hijos? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. «Pero si yo no robo… ni mato, hasta voy frecuentemente de peregrinación…», aunque por si acaso entregué un justificante médico falso en el trabajo y dejé a los hijos en ayunas y con la ropa sucia.

DEBERES DE LOS CÓNYUGES.

33º Para empezar: ¿Estoy casado/a o convivo, es decir, soy concubino/a? Si es que no, no he pecado; si es que sí, peco.

34º Soy “divorciado vuelto a casar”, o sea, adúltero? Si es que no, no he pecado; si es que sí, peco.

35º ¿Tengo intención de dejar el estado de concubinato y/o de adulterio? Si es que sí, tal vez dejaré de pecar y si es que no, evidentemente, he perdido la fe. «Bueno, pero yo rezo…», no es más que un residuo de fe natural, de hábito, de determinada pasión o sentimiento. La fe verdadera en el Dios verdadero no es esta. Reenvío al punto 2º.

36º ¿He cumplido mi deber en el Matrimonio, según la Ley de Dios? Si es que sí, no he pecado; si es que no, he pecado. Reenvío a los deberes del matrimonio. «No tengo pecados… ¿qué mal cometo?… ni robo ni mato, ¿cuáles son estos deberes?». El punto 2º puede ser de ayuda para comenzar, desde un nivel de educación primaria, el camino de la fe. Jesús comenzó a hablar de fe tras treinta años de silencio, estudio y oración. Quien cree recibir órdenes y directrices directamente de Dios, antes que de la Iglesia y del catecismo, cree más bien en sí mismo y no en Dios, y recibe las órdenes del demonio (León XIII).

OTROS.

37º ¿Recuerdo todavía algún otro pecado?

38º ¿Me siento tranquilo respecto de las Confesiones pasadas?

39º ¿He cumplido la penitencia impuesta y he puesto en práctica los consejos del Confesor y el propósito de enmienda?

40º «No tengo pecados… ¿Qué mal he hecho?… Ni robo ni mato». ¿De verdad?

Decía San Alfonso: «Más almas van al infierno por la misericordia que por la justicia de Dios». Y Mons. Benigni afirmaba que el hombre moderno necesita más Inquisición. Concluyamos con San Pablo: «Nolite errare, Deus non irridetur».

CdP

«OS OFREZCO, SEÑOR, MI VIDA, OBRAS Y TRABAJOS EN SATISFACCIÓN DE TODOS MIS PECADOS; Y ASÍ COMO OS LO SUPLICO, ASÍ CONFÍO EN VUESTRA DIVINA BONDAD Y MISERICORDIA INFINITA, ME LOS PERDONARÉIS POR LOS MERECIMIENTOS DE VUESTRA PRECIOSÍSIMA SANGRE, PASIÓN Y MUERTE»

(Artículo original de Sursum Corda. Traducción de Propaganda Católica).