COVID-19 / Una llamada a todos

COVID-19 /Una llamada a todos

(para difundir entre vuestros contactos)

Hasta hace apenas un mes, cada uno de nosotros se sentía seguro, tranquilo, casi invulnerable, con su vida, sus comodidades… profundamente convencido de que nuestra civilización, la tecnología y los adelantos de la ciencia lo mantenían a cubierto de los azotes y de las desgracias de siglos pasados.

¿Después?… Un simple virus; unas semanas más tarde y todo se viene abajo: seguridad, sentido de invulnerabilidad, tranquilidad… dejan paso al temor, a la inseguridad, incluso al pánico ante la clara impotencia del hombre para protegernos de este simple… ¡virus!

Nada hay sobre la tierra que sea seguro: ¡Volvámonos ahora todos a Dios con Fe y con Confianza! Si el mal es causado por el pecado, Dios solo puede sacar un bien mayor. El bien de nuestra alma es lo más importante de todo. Dirigiéndonos a Él con humildad, no tendremos que temer frente a las pruebas presentes.

¡RECEMOS! ¡Supliquemos al Señor que nos proteja y nos libere! ¡Hagamos penitencia! ¡Pongamos en práctica los Mandamientos de Dios!

ORACIÓN PARA LOS TIEMPOS DE EPIDEMIA:

Oh Señor, Vos que sois nuestra vida y nuestra salud, escuchad nuestras oraciones, pese a nuestra indignidad. Y por la intercesión de la Bienaventurada y gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, y del bienaventurado Sebastián mártir, y de todos los santos, liberad a vuestro pueblo de los azotes de esta vida y dadle seguridad con vuestra misericordia. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN:

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

MANDAMIENTOS DE DIOS:

Yo soy el Señor tu Dios:

1- No tendrás otro Dios fuera de mí.

2- No tomarás el Nombre de Dios en vano.

3- Santificarás las fiestas.

4- Honrarás a tu padre y a tu madre.

5- No matarás.

6- No cometerás actos impuros.

7- No robarás.

8- No levantarás falso testimonio ni mentirás.

9- No desearás la mujer de tu prójimo.

10-No codiciarás los bienes ajenos.

 

(Extraído y adaptado del post de la Compagnia Santa Teresina en Facebook).