Presentación y Prólogo (Luz y Vida)

A MODO DE PRESENTACIÓN

Lérida.

R. P. Joaquín Tapies, S. J.

Rvdo. Padre: En primer lugar me dirijo a usted para agradecerle la atención que ha tenido permitiéndome leer las cuartillas de su obra LUZ Y VIDA. En segundo lugar, para expresarle mi convencimiento de que con su publicación puede hacerse un gran bien, como ya me lo ha hecho a mí. Su lectura me ha esclarecido varios puntos sobre los cuales me quedaba cierta oscuridad, a pesar de mis muchas lecturas de la materia. He hallado tanta «Luz» y tanta «Vida», que me he sentido profundamente emocionado al constatar la firmeza de la Religión Católica.

Conozco a fondo el ambiente de los que viven alejados de la Fe, y he visto que usted toca todos los puntos de tropiezo y estoy seguro que si leen su libro con verdadero deseo de conocer la verdad, la hallarán y se sentirán con la satisfacción que experimento yo. Lo malo es que cuando la Luz comienza a penetrar, uno ve que no podrá vivir con tanta «libertad», y como además consideran de poca hombría admitir la existencia de Dios, siéndoles más cómodo atribuirlo todo a la naturaleza, y creen que la resurrección de Jesús es un fenómeno alucinatorio de la imaginación oriental; ni tienen de la Iglesia Católica un concepto exacto, por eso prescinden de la Religión. Pero si se toman la molestia e interés de pensarlo bien y cuando encuentren que dos y dos son cuatro, dicen cuatro, y no «cinco ni tres», estoy seguro que habrán aprovechado el tiempo.

Aunque usted diga que son diálogos populares, y efectivamente lo son, porque todos los podrán entender; sin embargo, también los que tenemos carrera nos beneficiaremos mucho de su lectura. Asimismo creo que este libro hará mucho bien a los que se dediquen al apostolado.

Repitiendo mi deseo de ver publicado cuanto antes estas cuartillas, me ofrezco a usted s. s.,

Dr. S. Alonso Nieto. (Dir. del Hospital Prov.)

 

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LUZ Y VIDA

Diálogos populares para los que experimentan inquietudes de fe y para quienes desean orientar a los que las tienen.

PRÓLOGO

Amable lector que tomas en tus manos este librito: A partir de este momento vamos a vibrar juntos por un solo ideal: el conocimiento de la verdad.

No sé si eres creyente o incrédulo, o fluctúas entre ambos extremos. Lo que sé, desde el momento que lees estas páginas, es que amas y buscas la Luz y la Vida. La luz viene de la verdad conocida; la vida viene de la verdad asimilada. Yo no quiero imponerte mi criterio. Tú tienes inteligencia como yo; apta, como la mía, para conocer la realidad de las cosas. Y supongo que eres un espíritu sincero, que no quieres engañarte a ti mismo; que no quieres arrojar nieblas artificiales sobre la claridad del día.

Caminemos juntos, pues, como buenos amigos, y, sin cansarnos, iremos conversando sobre temas que te interesan y que espero te llenarán de esta luz y de esta vida que todos anhelamos. Tú pregúntame con toda libertad, y para suplir la dificultad de hacerlo personalmente, yo mismo te iré sugiriendo las preguntas que me quisieras formular. Y como inicio estas líneas en la víspera de la festividad del gran apóstol Santo Tomás, a quien solemos apellidar cariñosamente «el incrédulo», voy a imaginar que tú, lector querido, te llamas como él, y, por tanto, unas veces te llamaré «lector» y otras te llamaré Tomás.

Que estas páginas te hagan mucho bien es el más vivo deseo del

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