Limbo (Diccionario de Teología Dogmática)

00546296
El Limbo de los niños muertos sin bautizar.

Limbo:

Según la doctrina actual de la Iglesia, es un lugar confinante con el infierno, donde estuvieron los justos, muertos en gracia antes del cristianismo, librados por Jesús después de su muerte, y donde hoy están y permanecerán para siempre los niños muertos sin el Bautismo con sólo el pecado original.

La Sda. Escritura habla del seno de Abraham como descanso de los justos (Lc. 16, 22), pero no de un lugar para los niños muertos sin el Bautismo. La Tradición comienza, especialmente entre los Padres griegos, afirmando una distinción entre los adultos y los niños muertos con sólo el pecado original, que no pueden entrar en el cielo, donde están los Santos, pero tampoco pueden ser incluidos en el número de los condenados en el infierno. Con ocasión de la herejía de Pelagio, que negaba la transmisión del pecado original y de sus consecuencias, S. Agustín, para defender la verdad, llega al punto de afirmar que aun los niños muertos sin el Bautismo sufrirán la pena del fuego, si bien ligerísima, a causa del pecado original. Esta opinión influyó sobre algunos teólogos, pero no impidió que continuase la otra opinión más justa y más benigna, según la cual los niños muertos sin el Bautismo sufrirán solamente la privación de la visión beatífica. Esta sentencia fue defendida y desarrollada especialmente por Sto. Tomás y prevaleció desde entonces en las escuelas. La encontramos en una carta de Inocencio III al Arzobispo de Arlés y en la Constitución «Auctorem fidei» con que Pío VI condenó el Sínodo de Pistoya (DB, 1526).

Los niños del Limbo no gozarán de la visión de Dios ni serán por esto infelices, ya que la visión beatífica es un bien sobrenatural del cual ellos no tienen conciencia. Piensan algunos teólogos (Billot) que en el Limbo serán acogidos no sólo los niños y los adultos anormales, que no llegaron a tener uso de razón, sino también ciertas categorías de hombres de bajo grado de civilización, que pueden compararse a los niños por el escaso desarrollo de su conciencia moral.

En estos últimos tiempos se ha difundido en la teología de los protestantes y ortodoxos (cismáticos), una extraña teoría, según la cual, abusando de alguna expresión evangélica (Mt. 12, 32; I Petri 3, 18; 4, 6), todos los paganos son evangelizados después de su muerte en el Limbo y puestos en condiciones de poder convertirse y salvarse. Esta opinión no tiene ningún fundamento crítico.

(Parente, Pietro; Piolanti, Antonio; Garolafo, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática. Barcelona: Editorial Litúrgica Española, 1955)