Cisma (Diccionario de Teología Dogmática)

Cisma:

san-josafat-de-lituania
San Josafat, martirizado a manos de cismáticos rusos por su fidelidad a la Sede de Pedro.

Es el delito de quien se separa de la Iglesia católica para formar una secta particular so pretexto de que aquélla yerra o aprueba desórdenes o abusos. El cisma se distingue formalmente de la herejía porque ésta deshace el vínculo dogmático profesando el error, en tanto que aquél rompe el vínculo social negando la obediencia a los legítimos Pastores. Sin embargo, el cisma viene a caer fatalmente en la herejía, al negar la autoridad y la infalibilidad de la Iglesia. En todo tiempo hubo en la Iglesia espíritus ligeros y soberbios que se revelaron contra las autoridades legítimas, haciéndose autónomos. Los cismas principales que registra la historia fueron los de los Novacianos en el s.III y los de los Donatistas en los s.IV y V. Pero el más doloroso fue el iniciado por Focio (s.IX) y consumado por Miguel Cerulario (s.XI), el cisma greco-ruso, que todavía tiene alejadas del seno de la verdadera Iglesia a tantas cristiandades, insignes un día por el gran número de Santos y Doctores que en ellas florecieron.

Los cismáticos son miembros separados del cuerpo de la Iglesia, como ramas secas. Si están de mala fe no se pueden salvar, porque, como decía S. Agustín, «foris ab Ecclesia constitutus et separatus a compage unitatis et vinculo caritatis, aeterno supplicio punieris, etiamsi pro Christi nomine vivus incendiaris» (Ep., 173 ad Donatum).

(Parente, Pietro; Piolanti, Antonio; Garolafo, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática. Barcelona: Editorial Litúrgica Española, 1955)