Giovanni Battista Montini y la Virgen María

Giovanni Battista Montini y la Virgen María

(Una contribución para la “canonización” de Pablo VI)

Por Don Francesco Ricossa

«Una apertura a “lo nuevo” en el río de la tradición». Este es el título de un artículo de Gino Concetti publicado en “L’Osservatore Romano” del 10 de junio de 1992, en la tercera página. Se trata de una reseña al último trabajo de Antonio Rinaldi (“sin duda uno de los mayores estudiosos de la obra de Montini antes de ser elegido Papa”) titulado “Intervenciones enero-junio 1962” a cargo del Instituto Pablo VI, ediciones Studium, Roma 1992.

Como indica el título, el volumen recoge las 66 intervenciones del card. Montini, entonces Arzobispo de Milán, en la Comisión Preparatoria del Concilio Ecuménico Vaticano II. Instituida el 5/6/1960, esta tenía la función de preparar el Concilio. Montini participó como miembro a partir del 6 de noviembre de 1961 y todas las intervenciones las hizo en latín.

Gino Concetti presenta dos extractos, uno sobre la reforma litúrgica y otro sobre el culto mariano, para demostrar la tesis (suya) de un Montini “proyectado hacia lo moderno, pero no obstante sin traicionar la fe ni renegar del patrimonio de la Iglesia”. En definitiva: el Concilio a la luz de la tradición…

Pero, ¿Logró Montini, realmente, la conciliación con la modernidad, donde hasta entonces había naufragado la fe de los modernistas? Siguiendo “L’Osservatore Romano“, tomemos el ejemplo ofrecido por Gino Concetti: ¿Qué pensaba Montini sobre María Mediadora? Luego veremos qué es lo que piensa la Iglesia y  un Santo sacará las conclusiones.

Montini y María Mediadora.

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La Virgen Santísima, Mediadora de Todas las Gracias.

«Aún confesándose devoto de la Virgen, [Montini] se declara contrario a extender el título de Mediadora a María: “La propuesta de atribuir un nuevo título, como el de Mediadora, a María Santísima, me parece inoportuno y perjudicial. Este término de mediador debe ser atribuido exclusivamente a Cristo, según la palabra de san Pablo: Uno es el Mediador”. Aportaba también las razones: “La extensión de este título no parece que favorezca la verdadera piedad; ni [parece] que aporte un nuevo contenido al culto mariano”. Propone seguir el camino de la maternidad espiritual universal: “Es necesario sobre todo hablar, según la doctrina del magisterio ordinario de la Iglesia, de la universal maternidad espiritual de María Santísima, de su realeza, maravillosa y tan benigna intercesión, pero no de una mediación”» (O.R. p.3). Y así fue, la Mediación de María, que debía haber sido proclamada dogmáticamente por Pío XII, fue totalmente ocultada por el Vaticano II siguiendo el parecer de Pablo VI.

La Iglesia y la Mediación de María.

Pero, ¿Qué piensa verdaderamente la Iglesia sobre atribuir (o no) el título de “Mediadora” a la Virgen Santísima?

G.B. Montini, en su intervención, afirma básicamente, de forma explícita o implícita que:

  1. La mediación de María no se enseña en el Magisterio ordinario de la Iglesia (al contrario que su Maternidad Espiritual o su realeza). Es solamente una opinión privada (“propositio”).
  2. Esta opinión es “inoportuna” (¿Por qué? Obvio: para no chocar con los protestantes…).
  3. Es más, es “perjudicial”. (¿Por qué? Porque molesta a los protestantes. Poco cuenta entonces que honre a María).
  4. Y es hasta falsa y contraria a la Escritura (interpretada por Montini igual que los protestantes), según la cual Cristo es el único Mediador (¿Excluyendo mediadores subordinados?).

Estas cuatro tesis de Montini son cuatro mentiras injuriosas contra la Madre de Dios. Parece que ignore los numerosísimos y explícitos pronunciamientos del Magisterio de la Iglesia sobre la Mediación de María. “Los Romanos Pontífices -escribe el ilustre mariólogo, el Padre Gabriele Roschini o.s.n., en su Diccionario de Mariología, editado también por Studium -particularmente en el último siglo, han enseñado repetidamente, de forma explícita y en documentos dirigidos a toda la Iglesia, y apelando a la fe de la misma, dicha verdad“. Entre otros el P. Roschini cita a:

Benedicto XIV (Bula Gloriosae Domina. 27/9/1748)

Pío VII (Privilegios a la Iglesia de la Anunciata de Florencia. 1806)

Pío IX (Encíclica Ubi Primum. 1849)

León XIII (Encíclica Octorbi Mense. 22/9/1982; Encíclica Supremi Apostolatus de 1883 y Superiore Anno de 1884)

S. Pío X (Encíclica Ad diem illum. 2/2/1904)

Benedicto XV (Carta Apostólica Inter Sodalicia 1918; institución de la Fiesta de María Mediadora de todas las gracias. 1921)

Pío XI (Encíclica Miserentissimus Redemptor. 1928. “Mediadora de todas las gracias ante Dios”).

Pío XII: en varios documentos, recogidos en un volumen. El Padre Roschini cita el radiomensaje del 13/5/1946.

Cerca de 450 obispos pidieron, en 1921, la definición dogmática de la Mediación de María.

Concluye el P. Roschini: “Así como dicha tesis ha sido enseñada abierta y repetidamente por el Magisterio eclesiástico ordinario y universal, sostenemos que ha de tenerse no solo como teológicamente cierta, sino también de fe divina, aunque todavía no haya sido solemnemente definida”. Estas palabras fueron escritas en 1960, es decir, el año antes a la intervención anti-mariana de Montini!

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Pablo VI estrechando cordialmente la mano al “patriarca ortodoxo”, “sucesor” de Cerulario, excomulgado en 1054.

Montini se alinea contra el magisterio ordinario y universal de la Iglesia, y osa afirmar que el título de mediadora no aporta nada al culto mariano ni a la vida espiritual, por mucho que gigantes como san Alfonso Mª de Ligorio (que lo defendió contra los jansenistas) y sobre todo san Luis Mª Grignon de Montfort fundamentaran en él su devoción mariana.

Por el contrario, ¿Al lado de qué compañías se encuentra Montini? De “los protestantes y los acatólicos en general…” Al lado del jansenista Ludovico Antonio Muratori y de Jean Guitton, precisamente amigo íntimo de Montini-Pablo VI y discípulo de Henri Bergson (Cfr. Roschini).

¿Canonizar a Pablo VI? La opinión de un Santo.

El episcopado italiano, siguiendo el ejemplo de los obispos de otras naciones, ha propuesto recientemente la apertura del proceso de beatificación de Pablo VI. Pasando por alto (!) la responsabilidad de Giovanni Battista Montini  en todos los aspectos de la crisis actual, limitémonos al punto que nos interesa y pidamos a un santo, a san Luis de Montfort, qué piensa de un candidato a la santidad que ha tratado de limitar el culto a María para complacer a los protestantes:

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Estatua de S. Luis M. Grignon de Montfort en San Pedro (nótese como el diablo trata de quitarle el libro de “La Verdadera Devoción a la Virgen”).

«30. Así como en la generación natural y corporal concurren el padre y la madre, también en la generación sobrenatural y espiritual hay un Padre, que es Dios, y una Madre, que es María.

Todos los verdaderos hijos de Dios y predestinados tienen a Dios por Padre y a María por Madre. Y quien no tenga a María por Madre, tampoco tiene a Dios por Padre. Por esto los réprobos como los herejes, cismáticos, etc., que odian o miran con desprecio o indiferencia a la Santísima Virgen no tienen a Dios por Padre aunque se jacten de ello porque no tienen a María por Madre. Que si la tuviesen por tal, la amarían y honrarían, como el buen hijo ama y honra naturalmente a la madre que le dio la vida.

La señal más infalible y segura para distinguir a un hereje, a un hombre de perversa doctrina, a un réprobo de un predestinado, es que el hereje y el réprobo no tienen sino desprecio o indiferencia para con la Santísima Virgen, cuyo culto y amor procuran disminuir con sus palabras y ejemplos, abierta u ocultamente y, a veces, con pretextos aparentemente válidos. ¡Ay! Dios Padre no ha dicho a María que establezca en ellos su morada porque son los Esaús.» (San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, pág. 8)

Saquemos las conclusiones a la luz del Montfort, es decir, de la tradición. Roncalli se opuso a la definición de la Asunción y a la fiesta de María Reina, Montini se opuso  a la Mediación de María: no están inscritos en el libro de los santos. Les deseamos, al menos, no encontrarse en el libro de los réprobos…

(Artículo de la Revista Sodalitium nº31. Traducido por Propaganda Católica.)