Una carta de Homero Johas

El 29 de abril recibimos de parte de Fregene una carta en portugués del señor Homero Johas, acompañada de una traducción en italiano de la misma. Como él mismo nos pide, la publicamos junto con nuestra respuesta, no sin antes precisar que en cuanto a nosotros nos atañe no queremos seguir dando espacio a la polémica.

Publicamos tal cual, como nos ha sido enviada, la traducción italiana de la carta del señor Johas.

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Río de Janeiro, 31 de marzo 1992

Ilmo. Sr. Director de Sodalitium,

Ref: El artículo “El debate sobre el Episcopado” de don Francesco Ricossa.

Sobre la “Nota” donde menciona la revista argentina ROMA (N. 119, P.4) y mis afirmaciones hechas “en passant” sobre Mon. Guérard des Lauriers, por amor a la verdad y a las normas cristianas de la discusión sobre la doctrina católica considero que su escrito es, cuanto menos, poco respetuoso y “virtutem abnegantem” (Il Tim. 3, 5) solicito que publique lo que sigue.

I) En cuanto a igualar los obispos al Papa en la jurisdicción, por parte de Mons. Guérard des Lauriers, la refutación la ha hecho el diácono V. M. Zins en “Trois Héresies du P. Guérard des Lauriers” (Sub Tuum Praesidium, n. 12/1988-anexo). Habéis omitido mi anotación: se indica en ella (en la versión española) la autoría ajena de lo que había afirmado. Por ello no es lícito decir “calumnia sabiendo que miente”. 

II) En cuanto a vuestra defensa de la idea del “papa materialiter” invocando la autoridad de Mons. Guérard des Lauriers y afirmando: “Materia secunda (materia prima+forma sustancial) puede existir sin una forma accidental”, del poder papal, ella no cambia en nada la imprecisión de la tesis del “papa materialiter”. También usted “podría existir sin aquella ciencia filosófica y teológica (forma accidental)”, igual que el poder papal, pero no por ello se podría proclamar “papa materialiter”, salvo que fuera una licencia poética de un Dante frustrado. Con esta idiotez todos los fieles de sexo masculino son del mismo modo “papas materialiter”, aunque ni siquiera así, según la teología, se pueda considerar a los herejes públicos con tal nombre. Es el acto (ser), que da la potencia al orden existencial del ser y que, en el caso presente, haría posible afirmar que alguno fuera papa. Existir en el orden sustancial no es lo mismo que existir en el orden accidental. La simple potencia solo es un “principium entis” y no el “ens quod est”. También en el orden accidental existe solamente el compuesto. Ni puede afirmar que la teología de la “elección” de un papa altera en esto la ontología. La elección, con la unanimidad de los cardenales (Pablo VI) no altera la incapacidad del hereje público para ser papa, ya que la herejía, “suapte natura”, separa de la Iglesia (Pío XII). Por ello, no es “pasión humana” como ha escrito, sino la serenidad de la filosofía y de la teología de Sto. Tomás y del Magisterio de la Iglesia que lo refutan. Así pues, el “argumento de autoridad” de Mons. Des Lauriers, miembro de la Pontifica Academia de Santo Tomás, es nulo, “argumentum infirmorum”, contrario a la autoridad del mismo Sto. Tomás y del Magisterio. El Vaticano II ha tenido hasta el cuello esta especie de autoridad.

III) Sobre el hecho que la rev. ROMA y yo mismo hayamos seguido a Mons. Lefebvre, en cuanto opositor a las desviaciones del Vat. II y después nos hayamos distanciado cuando él mismo se alejó de las leyes y la doctrina de la Iglesia (véase el Can. 188, 4), fue gracias a él y no nos avergüenza (pero, ¿por quién ha sido ordenado usted?). No seguimos a los hombres.

Sobre a la acusación hecha contra la revista Roma y contra mí por haber pasado de la condena a la aprobación de las consagraciones hechas por Mons. Thuc, lo que sucedió fue que se publicó un artículo del diácono Zins condenando las “consagraciones ilícitas” de Mons. Thuc y de Mons. Lefebvre, basándose en una tesis general sobre el ministro de los sacramentos y los fieles en casos de extrema necesidad.  En dicha tesis juzgaba “ilícita” y “pecaminosa” la solicitud de los sacramentos (absolutamente necesarios para salvarse) a un ministro hereje, en caso de extrema necesidad y por falta de otro ministro. Entonces, la rev. ROMA (nn. 119, 120, 121) publicó unos artículos míos en los cuales señalaba como según los cánones 2261, 2264 y la Doctrina de la Iglesia, es lícita esta petición de los sacramentos.

El criterio para acercarse a personas como Mons. Lefebvre, Mons. Thuc, Mons. Guérard des Lauriers, el diácono Zins o don Ricossa, no es el nombre de tal persona sino la fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Ojalá Sodalitium y otros profundizaran más en este criterio de catolicidad: tendríamos un criterio común, no opiniones divergentes y contrarias al Magisterio.

IV) Sobre su concepto “anticonclavista” lo analizaremos en otra ocasión, puesto que conduce a la secta de los “acéfalos” del siglo VII.

Que Dios os guarde,

Homero Johas

Respuesta del Padre Ricossa.

Recordamos a los lectores la controvertida cuestión. El dr. Johas (en “Roma”, n. 129 p. 4) acusaba a Mons. Guérard des Lauriers: 1) de falsear la ontología (es decir, la filosofía del ser) afirmando que materia y forma pueden existir separadamente (principios “quod” y no “quo”) 2) de falsear el dogma igualando los obispos al Papa en el poder de jurisdicción. Mi respuesta se limitaba a estos dos puntos. Se trata de acusaciones gravísimas (y más aún referidas a un religioso, sacerdote, obispo, que fue filosófo y teólogo por vocación) que deben ser demostradas con certeza. Por lo tanto, si los argumentos aducidos por el dr. Johas no prueban, o si de hecho son falsos como hemos demostrado (Sodalitium n.29, p.19) es inevitable concluir que se trata, al menos en este punto, y objetivamente, de una calumnia. Dejo a Dios y al confesor del dr. Johas la tarea de juzgar una eventual responsabilidad moral; por mi parte le concedo de antemano la presunción de haberlo hecho con una total buena fe. Sin embargo, ya que hemos demostrado que Mons. Guérard des Lauriers no sostenía las afirmaciones atribuidas, sino todo lo contrario, debe hacer el dr. Johas una honesta rectificación de lo afirmado por haber dado crédito a otras personas (como él mismo afirma y nosotros suponíamos). De hecho, el dr. Johas admite implícitamente en su carta haber acusado a Mons. Guérard des Lauriers de igualar al Papa a los obispos en el poder de jurisdicción (sin haber leído una sola línea del texto en cuestión). Esto es suficiente, a nuestro parecer, para quitar cualquier seriedad  científica a sus escritos contra Mons. Guérard des Lauriers. De hecho, sin una condena precedente por parte de la Iglesia, no se puede acusar a nadie de falsear el dogma (en práctica de profesar herejías) ¡si no son antes verificadas las fuentes!

Esto ya bastaría para concluir la discusión, no obstante, respondemos brevemente a los cuatro puntos expuesto en la carta.

1) No hemos dicho “calumnia sabiendo que miente” sino “… u Homero no ha leído a Guérard y escribe de oídas, o en cambio Homero calumnia sabiendo que está mintiendo [existen motivos para mantener como válida la primera hipótesis]”.  Y de hecho, como esperábamos, la primera hipótesis es la verdadera, lo cual no justifica al dr. Johas.

2) La discusión no trataba sobre la “idea del papa materialiter” (idea que ya se les había pasado por la cabeza al Cardenal Cayetano, a Juan de Sto. Tomás y a S. Roberto Belarmino) ni sobre su aplicación a la situación actual, sino sobre la posibilidad de una materia (I o II) sin forma. Sobre la distinción “materialiter” y “formaliter”, se puede ver como cuántas veces S. Tomás ha hecho uso de ella en sus escritos, consultando la “Tabula Aurea” de Pietro da Bergamo (ed. Paoline 1960. Término: Formal, col. 428 y término: Material col. 598).

3) No reprocho a Johas ni a la revista ‘Roma’ de haber cambiado de postura, como nosotros. Reprocho la falta de respeto hacia Mons. Guérard des Lauriers, que negaba la autoridad de Juan Pablo II (pagando por ello personalmente con la “excomunión” de Ratzinger) y la licitud de las consagraciones, cuando ellos sostenían la posición contraria junto con Mons. Lefebvre. Creo que de los errores deberíamos aprender un poco de humildad.

4) Los Acéfalos (antiguos monofisitas  del s. VII, o incluso de los siglos V-VI según la Enciclopedia Cattolica) no tienen nada que ver con el conclavismo o con el anticonclavismo. No estamos en contra de un verdadero cónclave y no queremos que la Iglesia continúe sin un Papa. Estamos en contra de un pseudo-cónclave compuesto por electores que no tienen la autoridad para elegir un Papa. Y pues, si nosotros somos acéfalos (sin cabeza) ¿Quién es la cabeza del dr. Johas?

Nos parece inútil seguir discutiendo con quien, en muchos aspectos, sostiene nuestras mismas posturas. Solo esperamos que, por parte suya y de otros, tengan una mayor objetividad con respecto a la persona y los escritos de Mons. Guérard des Lauriers, quien como miembro de la Academia Pontificia de Santo Tomás no era para nada infalible, pero por lo menos merecedor de ser leído antes de ser rechazado. No creemos que pidamos demasiado.

(Artículo publicado en la Revista Sodalitium, nº30. Traducido por Propaganda Católica)