Sobre la “Cumbre contra la pedofilia en la Iglesia”

Está en marcha la “Cumbre contra la pedofilia en la Iglesia”. Y esto es lo que no dicen los periodistas:

1) En verdad no se puede hablar de pedofilia, sino que habría que hablar de efebofilia;

2) Cerca del 90% de los casos de la llamada “pedofilia en la Iglesia” es, en realidad, un fenómeno circunscrito a los “sacerdotes” invertidos que abusan de los monaguillos o de adolescentes que frecuentan la parroquia o las asociaciones pseudo-católicas. El 90% de los casos de abusos a menores se da dentro del hogar, en otras religiones y en algunas de ellas es una praxis jurídicamente permitida;

3) Estos invertidos son “sacerdotes” de la modernidad, de ordenación dudosa y totalmente incapaces de profesar la fe católica;

4) El Vaticano II ha vaciado de católicos los conventos y seminarios, para luego abrirlos a naturalistas, utópicos, visionarios, vanidosos e invertidos de toda clase;

5) Por lo que el problema de la “pedofilia en la Iglesia” no puede ser imputado ni a la Iglesia ni al catolicismo. Se trata de un problema del Vaticano Segundo, de quienes han manejado – humanamente hablando- estas estructuras de la Iglesia y las desviaciones sexuales de los “candidatos”;

6) El Vaticano Segundo presenta una doctrina inaceptable para quien profesa la fe católica (laicidad, colegialidad, ecumenismo, naturalismo, liberalismo, relativismo, secularización, etc.= pestilencias anatemizadas por la Iglesia durante 19 siglos consecutivamente), por lo que quien lo acepta está privado objetivamente de la fe católica. Esto también conlleva serios problemas morales, entre los cuales destacan los turbios pecados contra el Sexto Mandamiento y la ley natural;

7) La denominada “pedofilia en la Iglesia” afloró en los tiempos de Montini, para luego proliferar con Wojtyla, Ratzinger y finalmente llegamos hasta Bergoglio, el fustigador. ¿”Pedófilos en la Iglesia”? No, se trata solo de puercos trasladados, premiados, defendidos y halagados por los “Papas del Concilio”. Sin embargo el mundo adora y “canoniza” a quien ha permitido todo esto;

8) Cuando teníamos Papas, aquellos verdaderos (desde San Pedro hasta Pío XII), los invertidos eran alejados con el fuego de la caridad y si algún hombre de Iglesia cedía al impuro vicio contra natura, éstos eran procesados en secreto, castigados durante décadas, reducidos al aislamiento y privados de sus bienes. No obstante el mundo moderno lanza acusaciones de oscurantismo y Edad Media;

9) Los participantes de la supuesta “Cumbre sobre la pedofilia en la Iglesia”, además, se pavonean fingiendo entregar a dichos “pedófilos” a las autoridades civiles. Esto no hace más que empeorar su situación;

10) De hecho el verdadero obispo tiene el deber de castigar y curar secretamente a su hijo enfermo. La ingerencia de la autoridad civil en las cuestiones del derecho eclesiástico es una monstruosidad revolucionaria e inaceptable: condenada por Dios Padre, por Jesucristo y por la Iglesia. Es otra demostración más de que estos participantes en esta “Cumbre” no pueden ser obispos y que no profesan el catolicismo, demostrando estar un escalón más por debajo de los circenses y de Belén Esteban.

Todo ello para dañar a la Iglesia y a millones de almas. Quien no conozca estas nociones elementales debería callar, o mejor, esconderse. No obstante los vemos en la tv, todos participando como protagonistas o como periodistas.

(Texto publicado en italiano por el periodista Carlo Di Pietro-Sursum Corda en Facebook)