Niños muertos sin el bautismo (Diccionario de Teología Dogmática)

Niños (muertos sin el Bautismo):

bautismoSobre su suerte se han expresado algunos con excesivo rigor y otros con extremada indulgencia. S. Agustín (seguido por S. Gregorio Magno, S. Anselmo, Gregorio de Rimini [«tortor infantium»], Bossuet, Berti) sostiene que son condenados, aunque afligidos con una pena ligerísima. Muchos teólogos, por el contrario, trazan las hipótesis más benignas. Cayetano sostiene que podían salvarse por un acto de fe emitido en su nombre por sus padres. Klee opina que en el primer instante de la separación del alma y del cuerpo son iluminados de manera que puedan determinarse al bien o al mal. Schell veía en su muerte una especie de martirio, porque mueren a causa del pecado de Adán. Estas opiniones, aparate de las laudables intenciones de sus autores, no armonizan con los sanos principios de la doctrina católica.

La doctrina más común, a la que la Iglesia ha demostrado constantemente su favor, es la de que estos niños no sólo se ven exentos de todo sufrimiento, sino que gozan también de una felicidad natural, no muy distinta de la que el hombre hubiera poseído si no hubiese sido elevado al orden sobrenatural. Se hallan sin embargo sujetos a la pena de daño, que es la privación de Dios.

(Parente, Pietro; Piolanti, Antonio; Garolafo, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática. Barcelona: Editorial Litúrgica Española, 1955)