1. Pax Christi in regno Christi (Teología Política)

img_3664Creo oportuno inaugurar mi columna sobre Teología Política, desde el primer número de Le Cronache Lucane […], con una enseñanza del Papa Pío XI, extraída de la «Ubi Arcano Dei Consilio», del 23 de diciembre de 1922, en la que nos exhorta a la reflexión, observando sin prejuicios ideológicos la crisis de la época contemporánea. Si bien es cierto que el Legislador tiene el deber de contener y solucionar las crisis, también es cierto lo contrario, véase que una prolongada crisis pone de manifiesto la incapacidad del Legislador, por lo que es justo interrogar a la política, pero haciéndolo con sabiduría.

En su primera Encíclica, el Pontífice Pío XI resume su programa con el lema «Pax Christi in regno Christi» y no solamente «Pax Christi», ya que «es evidente -afirma el Papa- que la verdadera paz de Cristo sólo puede alcanzarse en el reinado de Cristo –in regno Christi».

En la trayectoria casi bimilenaria del Magisterio social de la Iglesia, debemos recordar que, precedentemente, la misma necesidad fue expuesta por san Pío X en su «Notre Charge Apostolique», carta del 25 de agosto de 1910 contra el Sillon francés. Éste era un movimiento cripto-revolucionario y político-filosófico francés, heredero de los movimientos masónico-revolucionarios de 1789 y posteriores, que hacía del modernismo social su mantra. Un acercamiento fallido a la política que luego fue rebasado en la misma Italia por el apóstata Romolo Murri, el popular Giorgio Montini (padre de Pablo VI) y por tantos demócratas.

En el número 42 de «Notre Charge Apostolique» de San Pío X, contra la concepción secularizada de la democracia, que aproximadamente 40 años después Su Santidad Pío XII definirá también como democratismo, leemos: «[…] todos los hombres vivan en la paz y en la felicidad. Pero a la realización de esta felicidad temporal y eterna ha puesto (Jesucristo), con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que acepte su doctrina, que se practique su virtud […]». Así pues, queda clara la advertencia de la Iglesia: «Pax Christi in regno Christi», tertium non datur!

Volviendo al íncipit del artículo, cito la enseñanza fundamental del Papa Pío XI: «¿Quién no sabe aquello de la Escritura: Los que abandonaron al Señor serán consumidos?; ni son menos conocidas aquellas gravísimas palabras del Redentor y Maestro de los hombres Jesucristo: Sin mí nada podéis hacer, y aquellas otras: El que no allega conmigo, dispersa». Colocada la premisa, enumerados sus argumentos y analizados los acontecimientos, el Pontífice afirma: «Sentencias éstas de Dios que en todo tiempo se han verificado y ahora sobre todo las vemos realizarse ante Nuestros mismos ojos. Alejáronse en mala hora los hombres de Dios y de Jesucristo, y por eso precisamente de aquel estado feliz han venido a caer en este torbellino de males y por la misma razón se ven frustradas y sin efecto la mayor parte de las veces las tentativas para reparar los daños y para conservar lo que se ha salvado de tanta ruina. Y así, arrojados Dios y Jesucristo de las leyes y del gobierno, haciendo derivar la autoridad no de Dios, sino de los hombres, ha sucedido que, además de quitar a las leyes verdaderas y sólidas sanciones y los primeros principios de la justicia, que aun los mismos filósofos paganos, como Cicerón, comprendieron que no podían tener su apoyo sino en la ley eterna de Dios, han sido arrancados los fundamentos mismos de la autoridad, una vez desaparecida la razón principal de que unos tengan el derecho de mandar y otros la obligación de obedecer. Y he ahí las violentas agitaciones de toda la sociedad, falta de todo apoyo y defensa por alcanzar el poder atentos a los propios intereses y no a los de la patria.»

Con esta declaración inicia nuestro trabajo de reflexión sobre la contemporaneidad, en la búsqueda de una -o más- soluciones a tantos problemas que atenazan a la “distraída” sociedad contemporánea, dramas que sobre todo el Legislador, ejercitando como debe su propia función, puede aliviar. Por ello la necesidad de exponer la Teología política al público en general.

Carlo Di Pietro en Le Cronache Lucane

(Original de la web Sursum Corda. Traducido por Propaganda Católica)