La Gran Calumnia (Discurso de Pío XII)

PÍO XII

LA GRAN CALUMNIA

27 de Diciembre de 1953

A todos los alejados por ella.

Pope Pius XII sheep

«Felices y santas fiestas» también para quienes podían pero no han querido venir.

Cuanto a vosotros, sobre vuestra actividad espiritual, hemos recibido muy buenas noticias, amados hijos e hijas. Sabemos cómo en el mes de mayo treinta grupos de fieles han rezado el Santo Rosario por las calles y por las plazas de vuestro barrio, ante una pequeña estatua de la Virgen; habéis organizado, siempre por las calles, el solemne viacrucis para despertar en todos el amor a la Cruz; también sabemos que vuestros niños y niñas son como pequeños apóstoles y llaman a sus compañeros al catecismo y a la santa misa en los domingos y en las fiestas. Todo esto -como es natural- Nos ha procurado gran alegría. Pero ¿puede impedirnos, amados hijos, el pensar con profunda tristeza en otros que no están con vosotros, porque no han querido?

Quizá hace ya mucho tiempo que ellos han abandonado a Dios. Se han alejado de Jesús, de la Iglesia, del sacerdote. Hoy algunos son indiferentes; otros -increíble parecería- se han convertido en enemigos del Señor y viven encadenados por el odio, y por ello sumidos en una profunda tristeza, sin imaginar siquiera que, tornándose a la casa del Padre, volverían a encontrar la paz y la serenidad perdida. Sin duda conocéis a algunos de ellos; no saben lo que hacen, y de su casi incomprensible odio y de su inexplicable aversión hay una causa principal: el veneno de la calumnia infiltrado insidiosamente en sus almas por hombres sin conciencia, que sistemáticamente acusan a la Iglesia, tergiversan los discursos del Papa e interpretan con malévola intención toda actuación suya.

Eso es un delito, amados hijos, un grave delito. De hecho, ¿podéis creer que el Papa y la Iglesia estén en contra de los pobres? ¿Puede el Papa estar en contra de los obreros? ¿Puede el Papa desear la guerra?

Ello no obstante, también a esos infelices, víctimas de una perversa propaganda, les diréis igualmente «felices y santas fiestas» en nombre del Papa, que ama a todos y querría ver a todos serenos en la concordia y en el conveniente bienestar.

+S.S. Pío XII.

(Colección de Encíclicas y documentos pontificios. Tomo I. Madrid: Acción Católica Española, 1962.)