La Encíclica que condenó el Modernismo (VI y final)

La actualidad de la Pascendi.

Los acontecimientos que siguieron a la muerte de San Pío X demostraron que la Providencia quiso inspirar al santo pontífice la Pascendi no para frenar definitivamente el Modernismo, sino para denunciarlo, examinándolo científicamente.

De hecho Benedicto XV, ascendido al solio pontificio después de la muerte de San Pío X, no supo continuar la línea firme tomada por su predecesor, ya fuera por los trágicos acontecimientos de la Primera Guerra Mundial, o por la desafortunada moderación del ala liberal del episcopado. La historia se encargará de arrojar luz sobre el papel del card. Gasparri, secretario de Estado de Benedicto XV y de Pío XI, y en particular de sus vínculos con los ambientes masones.

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Con Benedicto XV la lucha antimodernista resultó más teórica que efectiva.

El card. Gasparri preparó la supresión del Sodalitium Pianum, dirigido por monseñor Benigni; una especie de servicio secreto promovido por San Pío X para contrarrestar de forma eficaz la infiltración de los modernistas en la Iglesia. La condena del Modernismo, aunque reafirmada por Benedicto XV con la encíclica Ad beatissimi Apostolorum Principis del 1º de noviembre de 1914, estaba destinada a convertirse en algo puramente teórico, puesto que perdía el instrumento concreto del Sodalicio de Benigni (defendido con todos los medios por el card. De Lai después de la muerte de San Pío X).

Por lo tanto, a pesar de las condenas a los padres históricos del Modernismo, los años veinte vieron la reorganización de las filas modernistas que condujo a su ascenso al poder con el Concilio Vaticano II, cuando la secta logró vender como magisterio católico la ideología modernista.

La Pascendi permanece, pues, como un verdadero y preciso manifiesto de ortodoxia del catolicismo romano querido por la Providencia para armar doctrinalmente las conciencias católicas que deben elegir entre la adhesión a los errores de hoy o a la verdad de siempre. En este sentido la Pascendi, y todo el magisterio de San Pío X, se convierten en un preciosísimo e insustituible instrumento de discernimiento, capaz de no limitarse solo a la oposición al neomodernismo en su simple aspecto emotivo, sino de imponerse, a la luz de la enseñanza de Pedro, como la única posición para quien quiere permanecer verdaderamente católico.

Así, con el estudio de la Pascendi crece el amor por la Iglesia y en particular por el Primado del Romano Pontífice (ejercido por los legítimos sucesores desde San Pedro hasta Pío XII); primado puesto en discusión por posiciones aparentemente divergentes, aunque sustancialmente idénticas en cuanto al fundamento doctrinal (colegialidad vaticanosegundista, episcopalismo galicano, democratismo carismático, etc.).

No nos queda otra que invocar a San Pío X para perseverar en la auténtica Fe católica, recordando las palabras del mismo Papa: «… los verdaderos amigos del pueblo no son los revolucionarios ni los innovadores, sino los tradicionalistas.» (30)

APÉNDICE (leer aquí)

(Carandino, D. Ugo. L’Enciclica che condannò il Modernismo. Amicizia Cristiana, 2005) Traducido por Propaganda Católica.


(30) “Notre charge apostolique“, carta de san Pio X al episcopado francés, del 25 de agosto de 1910.