La Encíclica que condenó el Modernismo (I)

Introducción.

buona
El sacerdote modernista Ernesto Buonaiuti, que sería excomulgado definitivamente en 1924 tras varias tentativas de reconciliación.

«El antiguo párroco de pueblo, con su fácil negligencia víctima de engaños jesuíticos, manifestó desde el principio la firme voluntad de aplastar a cualquier sacerdote culpable de querer el progreso de la espiritualidad del catolicismo.» (1)

«… Ha abierto la era de las discordias atroces entre nosotros y ha dejado que todos los lansquenetes (mercenarios de infantería) de la supuesta ortodoxia, como perros en una partida de caza, se lancen sobre los pasos del denominado modernismo y viertan los ladridos de sus insultos vulgares y dardos venenosos contra aquellos que tratan de cumplir en la Iglesia la obra de la iluminación y renovación.» (2)

«… Este modesto patriarca de la laguna, ha saltado como una pesadilla de verano sobre la sede que ocuparon un día Gregorio VII e Inocencio III.» (3)

«… Toda la estrechez de espíritu de los más bajos estratos sociales (…), toda la ignorancia de la más vieja generación clerical, crecida y alimentada con anatemas al movimiento de la modernidad; todo el rencor de los incultos contra los hombres de la ciencia; todo el desprecio inculto, de quien no sabe, para con el desarrollo y la riqueza de la inteligencia, dominan en el espíritu de este buen párroco de pueblo, arrancado por un singular golpe de suerte de las bajas ocupaciones de la solitaria casa parroquial, regadas con un buen vino y chistes simplones, y llevado a conducir el gobierno de la más grande organización religiosa.» (4)

«… Dicen que Pío X tiene un corazón de oro y que a las deficiencias insanables de su intelecto lo suple su ternura del sentimiento… puedo decir que esto es una mentira piadosa… Incluso el hombre más egoísta puede a veces derrochar las migajas caídas del banquete de su prosperidad, sin que por ello dé prueba de una inicial bondad de espíritu.» (5)

«El ex-patriarca de Venecia, ascendido al pontificado, lanzó el lema de un programa grandioso: Instaurare omnia in Christo. Pero, pobre de ideas, lento en los propósitos y débil e incoherente en la acción, su magna instauración se ha reducido a ordenar una visita apostólica que ha traído confusión a las diócesis italianas y unas reformas administrativas de las congregaciones romanas para beneficio del balance económico del Vaticano.» (6)

«… Si tú supieras la indignación, el malestar y el resentimiento producidos por las condenas de Pío X en los ánimos del joven clero y del joven laicado católico.» (7)

Estas frases altamente calumniosas contra San Pío X escritas por Ernesto Buonaiuti, uno de los líderes del Modernismo italiano, reflejan el estado de ánimo de los modernistas para con el Pontífice. Para comprender este odio, debemos echar la mirada hacia atrás y rastrear, aunque de forma breve, los orígenes del Modernismo y el papel asumido por San Pío X para combatir su difusión dentro de la Iglesia.

(Carandino, D. Ugo. L’Enciclica che condannò il Modernismo. Amicizia Cristiana, 2005) Traducido por Propaganda Católica.


(1) “Anonimo” (E. Buonaiuti), Lettere di Prete Modernista, Libreria Editrice Romana, Roma 1908, p. 80.

(2) “Anonimo”, op. cit., p. 80.

(3) “Anonimo”, op. cit., p. 81.

(4) “Anonimo”, op. cit., p. 82.

(5) “Anonimo”, op. cit., p. 84.

(6) “Anonimo”, op. cit., p. 85.

(7) “Anonimo”, op. cit., p. 86.