Purgatorio (Diccionario de Teología Dogmática)

Purgatorio:

OLYMPUS DIGITAL CAMERALugar y estado en que las almas de los justos, muertos en pecado venial y con la deuda de la pena temporal debida por los pecados graves ya perdonados, son sometidos a justos sufrimientos purificadores para que, pagada toda deuda, se hagan dignos del Paraíso. La existencia del Purgatorio es verdad de fe definida por el Conc. de Trento (Ses. 25, DB. 938).

Sda. Escritura: En el libro II de los Macabeos se lee: «Santo y saludable es el pensamiento de orar por los difuntos para que sean liberados de sus pecados». Y San Pablo (I Cor. 3, 11 ss.) habla de los que teniendo mezclada con sus buenas obras alguna escoria de pecado se salvarán (en la otra vida) «quasi per ignem», a través del fuego.

Tradición: En los primeros siglos no hay una doctrina explícita sobre el Purgatorio, pero existe la práctica litúrgica general de ofrecer sufragios por los difuntos, que se refleja en la misma epigrafía de las Catacumbas. A partir de S. Agustín se desarrolla también la doctrina que llega sustancialmente inmutable hasta nuestros días en Oriente y Occidente. Los Escolásticos tratan del Purgatorio como de una verdad perteneciente a la doctrina de la fe. Lutero y Calvino, por lo tanto, no tenían razón ninguna para negar el Purgatorio presentándolo como una invención diabólica.

La Iglesia, aunque defiende la existencia del Purgatorio, no ha definido explícitamente cuáles sean sus penas: se refiere incidentalmente al fuego en el I Conc. de Lyon, en una Carta de Clemente VI (DB, 456 Y 570 s.). Existe, ciertamente, allí la pena temporal de daño (privación de la visión y posesión de Dios), suavizada por la esperanza cierta de ir al cielo después de la debida expiación. Comúnmente admiten los Padres y Teólogos una pena de sentido sin excluir el fuego.

El Purgatorio durará solamente hasta el día del juicio.

(Parente, Pietro; Piolanti, Antonio; Garolafo, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática. Barcelona: Editorial Litúrgica Española, 1955)